

El primer libro que leo en meses de un régimen de ensayos, revistas e historietas. Al principio pensé que sería como la divina comedia de Dante, que tras una interminable sobreabundancia de referencias al trecento, que solo un entusiasta del periodo encontraría interesantes, y aunado a un estilo aburridísimo tuve que forzarme a terminarlo de leer como un bocado de masa seca que te atraganta.
En fin, no podía estar más equivocado, ahora solo tengo palabras de aprecio por Bocaccio y su decamerón.
Escapando de la peste bubónica que azota Florencia, diez jóvenes huyen a un idílico bosque y cuentan diez cuentos durante diez días (de ahí el título). Durante los primeros cuentos no podía entender como había bocaccio escapado a la hoguera; orgías de monjas, sacerdotes estafadores y promiscuos, nigromantes y sus conjuros; con fuerza quiere desnudar al hombre y ridiculizar su moral.
Poco a poco va surgiendo la moral que prefiere bocaccio, una en donde la condición social no limita la grandeza de un hombre; el ingenio castiga a la hipocresía; la habilidad es de igual importancia que la providencia; y una frase precisa vale lo mismo que un acto heroico.
Otras veces se asoma el bocaccio viejo-verde desesperado por convencer a las mujeres de que tengan sexo con él y que sí vale aunque haya nacido bastardo. Luego te sorprende siendo un proto-shakespear, fácilmente se muere por amor y le das de comer a tu enemigo el corazón de su esposa. Y el final viene como un arrepentimiento, exaltando a la nobleza, la conmiseración y la rectitud moral.
Abril es el más cruel de los meses, engendrando
Lilas de la tierra muerta, mezclando
Memoria y deseo, agitando
Raíces pálidas con lluvia de primavera.
El invierno nos mantuvo calientes, cubriendo
La tierra con nieve olvidadiza, alimentando
Un poco de vida con tubérculos secos.
El verano nos sorprendió, viniendo sobre el Starnbergersee
Con una regadera de lluvia; nos detuvimos en la columnata
Y seguimos en la luz del sol, dentro del Hofgarten
Y bebimos café, y hablamos por una hora.
Bin gar keine Russin, stamm' aus Litauen, echt deutsch.
Y cuando éramos niños, quedándonos donde el archiduque
Donde mi primo, me sacó a andar en trineo,
Y tuve miedo. Me dijo, Marie,
Marie, sujétate fuerte. Y abajo fuimos. En las montañas, ahí te sientes libre.
Leo, la mayor parte de la noche, y voy al sur en el invierno.
No me gusta la música electrónica y siempre que expreso esta opinión se me acusa de hipocresía.
Una acusación justa en apariencia, es verdad que escucho grupos musicales de perfil electrónico como “Of Montreal”, “Björk” o discos como “The Eraser”.
Por aclarar, hablamos de música electrónica como se entiende hoy en día, partida de las vanguardias populares de fines del siglo pasado, como el tecno, house y trance (nada que ver con stockhausen o messiaen).
Para mí estos géneros en la música son como la pimienta.